Equipados con sus trajes de apicultores, los participantes visitaron los colmenares para observar de cerca a estos insectos y conocer cómo viven y se organizan. Además, descubrieron cómo se obtiene la miel y la labor que desarrolla Ecocolmena para cuidar de las abejas y favorecer su conservación.

La actividad también incluyó la plantación de especies botánicas, una oportunidad para conocer mejor la biodiversidad del entorno y comprender la importancia de preservar los ecosistemas.

La jornada permitió a los voluntarios acercarse a la naturaleza desde una perspectiva diferente, aprender sobre el funcionamiento de las colmenas y descubrir hasta qué punto las abejas son esenciales para la vida en el planeta. Una experiencia compartida que invita a observar el entorno con más atención y a tomar conciencia de la importancia de proteger la biodiversidad.