¡Hola! Me llamo Kini Mandar, tengo 19 años, actualmente estudio en la Universidad de Bombay y vivo en Dharavi.

La vida en los slums está llena de adversidades. Uno tiene que trabajar muy duro todo el día si quiere proporcionar a su familia una vida mejor. Yo pasé la mayor parte de mi infancia en un orfanato: “La casa de nuestra señora”, un lugar que llegué a considerar mi casa, porque por aquel entonces mi madre no podía permitirse alimentarnos a diario. Ahora vivo en Dharavi con mi madre y con mi hermana.

Uno de los mayores problemas para la gente que vive en los slums es hacer frente al precio de la vivienda. Dado que el coste de la tierra es un factor esencial en el valor final de una casa, todo el mundo se acaba enfrentando al drama de la insolvencia.

El suelo para construir es muy caro en Bombay. De media, un pie cuadrado (0.09 m2) cuesta 21.000 rupias (unos 275 euros) y debido a esta carísima e inasequible oferta inmobiliaria, el 95% de los habitantes de Bombay no puede comprar su propia casa. Además, a todo esto hay que sumar el hecho de que también tenemos que pagar por el agua y otros servicios básicos. Por lo tanto, el acceso a una educación mejor es todavía un sueño para millones de almas que viven en el slum.

Para mí, mi madre es mi Dios, el único en el que creo. Ella trabaja muy duro cada uno de los días de la semana para poder darnos a mi hermana y a mí un futuro mejor, para pagarnos la mejor educación que pudimos encontrar, para proporcionarnos un mejor entendimiento de la vida que nos tocó vivir y mejores oportunidades.

Si no fuese por mi madre, yo nunca hubiera podido salir de aquí para ir a una buena universidad... porque no recibimos nada del Estado. Ella es la que ha sacrificado sus propias necesidades para atender las nuestras, sin importar lo pequeñas o grandes que fuesen y siempre nos animó a hacer aquello que amásemos: “¡Haz aquello que te hace feliz, porque la vida es muy corta!”

Kini Mandar, de 19 años, estudia en la Universidad de Bombay | Voluntarias Atresmedia

El lugar en el que vivo se levanta sobre un vertedero, así que en época de monzón se inunda. Como está cerca del Río Mithi, la ocupación básica de muchos de mis vecinos es la venta de pescado y tenemos un pequeño mercado justo en mitad del barrio. Y como la mayor parte de la gente del slum vuelve de noche del trabajo, también hay muchos negocios pequeños de comida abiertos hasta bien tarde.

Al igual que nosotros, el 52,5% del total de la población de Bombay vive en slums.

Quiero agradecer de manera especial a la ONG Cooperación Internacional su apoyo, cariño y ayuda. De no haber sido por ellos, no hubiese conocido a Nacho y a todos estos buenos amigos que están haciendo un gran trabajo.

¡Gracias por venir a Bombay!

14 de agosto, Dharavi